10 cosas que he aprendido al ser inmigrante

 


1. El mundo es más grande de lo que nuestros ojos pueden percibir, o nuestras creencias pueden contemplar. Hay tantas maneras de ser en el mundo y todas son válidas. No hay una verdad absoluta.

2. Todos los seres humanos buscamos conexión y amor, solo que lo encontramos de formas diferentes. Por eso, aprendes que la compasión es clave en nuestra interacción con el otro (que es diferente e igual a mí). Saber que cada persona está luchando sus propias batallas internas de las que no tenemos idea. 

3. Ser migrante implica empezar de nuevo, estar abierta a los cambios y perseverar mucho. Estas competencias te preparan para los retos de la vida que vendrán seguro más adelante. Te dan una gran fuerza, como ninguna otra. 

4. Aprendes a mantener vínculos a pesar de la distancia física, y te das cuenta que no hay barreras que te separen de quienes amas realmente. El amor trasciende. 

5. Valoras más lo que viviste en el pasado, te sientes orgullosx de donde vienes. Buscas mantener tu identidad y tener también ojos curiosos frente al nuevo mundo al que llegas. Sabes que hay días de mucha nostalgia, días de motivación y que todos dos son válidos en este proceso de transformación. 

6. Ves algo alusivo a tu país y sientes una alegría enorme, porque sabes en el fondo que tu país de origen siempre vivirá en ti. Te ha permitido estar donde estás hoy. Por eso, quieres contarle a la gente que conoces sobre tus tradiciones y costumbres, y así la gente conozca tu país por mucho más que por su pasado. 

7. Aprendes a manejar el sentir el corazón dividido el "ni de aquí ni de allá", porque aunque extrañas mucho a tus seres queridos y te pierdas de momentos y celebraciones especiales, sabes también que actualmente estás bien, descubriendo nuevas personas, disfrutando de cosas nuevas. 

8. Aprovechas mucho el presente porque sabes que te ha costado mucho llegar a este nuevo lugar. Mucho esfuerzo y trabajo duro. Confías más en ti y en lo que puedes lograr. Por eso, intentas no dar nada por sentado y agradecer, agradecer, agradecer. 

9. Te despiertas con ganas de aprender al máximo, de aportar tu granito de arena en este nuevo país y llevar la bandera de tu país en alto a donde quiera que vayas, y a seguir adelante por tus sueños y proyectos. 

10. Aprendes a gestionar muchos momentos de soledad e incertidumbre, a poner límites, creces, te cuestionas muchas cosas, adquieres un nuevo estilo de vida, luchas con la dualidad, con los "deberías". 

Al final vas viendo que la migración toca la ventana de tu vulnerabilidad...y también te nutre como persona. 



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