Emigrar, un proceso transformador

 


En el cielo, 2022.


Emigrar, qué proceso más difícil, cambiante, doloroso, satisfactorio...es de ires y venires, de búsquedas, de desencuentros, de esfuerzo, de gozo, de llanto y alegrías. Si lo tengo que poner en un símbolo, elijo una montaña rusa 🎢

A veces se está bien, muy arriba, a veces se está mal y va uno en caída libre, pero siempre hay un sentir... 

Está lleno de despedidas y de bienvenidas. Permite crear nuevos vínculos y te invita a permanecer a la distancia con los antiguos. 

Está repleto de descubrimientos, nuevos olores, sabores, lugares, climas, personas y emociones...y también, de vivir plenamente la nostalgia, recordar todo el tiempo tus orígenes, tu tierra, tu familia, tus amigos, lo conocido y lo construido.  

No hay una fórmula mágica para atravesar un proceso de migración, y puedes recibir muchos consejos sobre cómo afrontarlo, pero lo más valioso será descubrir qué va funcionando para ti. 

Hay muchos miedos que se superan y otros nuevos que nacen. Todo se remueve en el interior. Todo te lo cuestionas. Así que hay que tomar esos miedos y esas dudas muy fuertes de la mano y caminar junto a ellas. Saber que van a ver múltiples obstáculos en este camino, pero los límites los pongo yo. 

Para mí, fue vital escuchar que me corresponde adaptarme a mí a la nueva cultura a la que llego, estar en modo aprendizaje, respetar la manera como el otro puede interactuar conmigo, estar abierta a contemplar el nuevo estilo de vida que me rodea, y permitirme estar orgullosa del lugar de donde vengo. 

Igual, hay muchas cosas que aún no sé como afrontar. No obstante, bajar la cabeza no está en el panorama. 

El mundo es tan grande, tan diverso y tiene tanto movimiento, que el estar por segunda vez viviendo fuera de mi país me permite apreciar que como seres humanos tenemos tantas riquezas, tantas verdades...hay tanto por aportar y hacer juntos. Me doy cuenta que son más las cosas que nos unen que las que nos dividen, aunque el ego nos haga creer lo contrario.

Bien dice la frase que el hogar es donde está tu corazón, y desde mi vivencia me doy cuenta que se pueden tener muchos hogares, tantos como te permitas construir con otros.   


"Aquellos que cruzan el mar cambian de cielo pero no de alma" Horacio. 


Laura. 




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